A 23 años de la Marcha Blanca


Hoy, 23 de mayo, se cumple un nuevo aniversario de la llegada de la Marcha Blanca a la Capital Federal, en 1988. Era el punto culminante de una lucha nacional histórica de la docencia argentina en reclamo de la paritaria nacional, el salario básico unificado y la ley de educación nacional.

La masividad de la marcha, que había comenzado dos semanas atrás, desde distintos puntos del país, logró conmover al país entero. Desde nuestra región salimos con la columna sur en dos micros compañeras/os de Neuquén y Río Negro, recorriendo las distintas localidades, realizando actos en cada lugar, sumando docentes y pueblo en general, creciendo a cada paso, por todo Río Negro, en Bahía Blanca (donde ya se comenzó a sumar la gente del Suteba), en Mar del Plata, en La Plata,  el gran Buenos Aires. Recordamos con emoción el día antes cuando en el llamado cruce Varela, se nos iban sumando más y más compañeras/os que llegaban también desde nuestras provincias. Ya en Avellaneda, el mismo día comenzamos a marchar en una enorme Columna Sur, cruzando el puente sobre el Riachuelo. En la plaza del Congreso nos íbamos encontrando las diferentes columnas desde el Norte y del Oeste y los medios titulaban: “Marcha Blanca inunda Buenos Aires”.  

Muchos años nos ha tocado luchar para sostener estas reivindicaciones, que consideramos siempre que eran vitales para dignificar a la docencia y a la Educación Pública en la Argentina. En ese momento se pudieron echar algunas bases para comenzar a construir esos cambios. Poco después el neoliberalismo nos ponía en la resistencia, enfrentando la privatización, la precarización laboral y la destrucción de la escuela pública. Luego de esa larga temporada de resistencia, donde las luchas provinciales, la marcha federal y la Carpa Blanca fueron hitos fundamentales, desde 2003 hemos podido empezar a reconstruir las reivindicaciones que formulamos en la Marcha Blanca: la paritaria nacional docente, resurgida desde la sanción de la ley de financiamiento educativo, hoy en pleno funcionamiento; la sanción de la Ley nacional de Educación que ha consagrado el derecho social a la Educación en reemplazo de la privatista y neoliberal ley federal; el debate sobre el salario mínimo nacional en camino de conquistar el salario básico unificado que reclamábamos desde 1988. En esta historia de lucha, muchos/as compañeros/as fueron esenciales, algunos ya no están con nosotros y los recordamos con el cariño de siempre. En Río Negro, de los marchantes de 1988 ya no están con nosotros Daniel Gómez y Pascual Mosca.  En ellos celebramos ese recuerdo emocionado y lo unimos con los históricos que presidieron aquella histórica Marcha Blanca: Marina Vilte, Eduardo Requena, Isauro Arancibia y los 30000 desaparecidos. 

A todos/as  les decimos como en 1988: Hasta la Victoria, Siempre.

23/05/11