Amigos y compañeros.La pedagogía demagógica


Hacia fines del año 2013, luego de dos años de denunciar públicamente el pisoteo de principios gremiales por parte de quien fuera secretario general y luego patrón y sus obsecuentes que se fueron a conducir el Ministerio y los que se quedaron en la cueva gremial para proteger las espaldas de su amigo, el ministro, nos encontramos que todo aquello que decíamos, hoy empieza a ser realidad.

Como dice Floriani (secretario general actual de UnTER): “Teníamos razón” en esas denuncias. Exceso de cargos, super exceso de salarios y beneficios, super exceso de designaciones de amigos para hacer política partidaria y agrupacional pagada desde el Estado a través de adscripciones, secretarías técnicas y relevo de funciones; retrocesos permanentes a pesar de los discursos de inclusión y de los supuestos mejores aprendizajes y más para más. La realidad nos mostró que el más fue para algunos y que la mayor inclusión la sintieron los amigos.

En el proceso actual de las políticas y definiciones económicas también asistimos en los finales del 2013 que en una extensa entrevista en radio Nacional Viedma, el ministro reconoció que en la conducción de la UnTER “ya no están mis amigos, pero están mis compañeros”.

Otra muestra más de querer embarrar la cancha y generar desconfianzas en el conjunto de los trabajadores. Por un lado el propio ministro aclara en la superficie que estos tiempos pasados fueron de connivencia permanente entre el gobierno y la ex conducción del gremio docente, pero expresar “…pero están mis compañeros” es no saber ubicarse en el rol que desempeña, ya que su función es de Gobierno y de patronal.

Por ello no es compañero, sí, ex – compañero. Si hubiera querido tener la humildad de sentirse compañero hubiera convocado a los docentes y a la conducción gremial a analizar previamente las situaciones a cambiar bajo criterios que seriamente nos conduzcan como provincia a superar la pérdida de matrícula, mejores procesos de enseñanza y de aprendizaje y reales trayectorias escolares pensadas en los alumnos y no en las estadísticas mentirosas para decir que estamos mejor, cuando en verdad sólo eso se “siente “ en los números pero no en los profundos cambios.

Si hubiera querido tener la humildad de sentirse compañero hubiera convocado a pensar en conjunto con la nueva conducción y a través de ella con el conjunto de los docentes cómo fortalecemos el aula, en lugar de engrosar la planta política, partidaria y de corre-ve-y-diles; para analizar seriamente normas modernas que aseguren condiciones áulicas y edilicias, en cantidades y calidad las trayectorias reales de los alumnos que deben ser vinculadas puntualmente y observadas en las condiciones sociales de cada alumno, del entorno social local y regional de cada escuela.

Obviamente, eso significa cambiar la ecuación cantidad de alumnos por docente.
Nada de esto se hizo, se apeló una vez más al esquema de gobiernos anteriores: el hilo se corta por lo más delgado y se bajaron cargos sin pensar en todo lo expuesto anteriormente y en muchos otros temas.

La pregunta es, ¿por qué llegamos a este estado de situación?. Sin duda el abuso de poder y creerse en la cúspide de las definiciones más el acompañamiento cómplice y el silencio de la conducción gremial de Molina nos colocaron en este estado de situación.

El ajuste no lo puede pagar la sociedad ni mucho menos los trabajadores que ponen año a año el esfuerzo para llevar adelante la credibilidad de la Escuela. En el año 2005 desde la función que cumplí en representación de los docentes en el CPE y desde la misma organización gremial se denunció que la decisión asumida en ese entonces por Saiz y Barbeito de crear el Ministerio de Educación con superpoderes y la suma del manejo presupuestario generaría una gran cabeza política con un cuerpo debilitado sosteniendo la Escuela.

La actual administración mantuvo y amplió esa estructura, para seguir manteniendo privilegios, prebendas y enriquecerse desde el Estado con los “amigos”, en lugar de cumplir y profundizar lo que dice la Constitución de la Provincia de Río Negro en el artículo 65: “Las políticas educativas de la Provincia son formuladas con la intervención de un Consejo Provincial de Educación, el que tendrá participación necesaria en la determinación de los planes y programas educativos, orientación técnica, coordinación de la enseñanza, y los demás aspectos del gobierno de la educación que establezca la ley. Es integrado por representantes de docentes en actividad, consejos escolares y representantes del Poder Ejecutivo, con carácter autárquico, y en las formas y con los atributos que fija la ley…”.

Esta es la cuestión, hasta que no se trate el problema educativo desde la profundidad de lo político social y para qué está la Educación pública, nos seguiremos encontrando con grupos de poder que sólo juegan el juego del poder para intereses individuales. Lo demostrado a través de la práctica en estos tiempos es claramente evidente.

 
Profesor Héctor Roncallo 
Ex secretario General –UnTER