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La docencia quiere luchar

Lo definido en el Congreso deja varias reflexiones políticas que no podemos pasar por alto. La primera es que existe una voluntad concreta de lucha expresada por una amplísima mayoría de compañerxs que votaron una moción de paro. Esa definición no es menor: habla del malestar profundo que atraviesa a la docencia y de la necesidad de construir respuestas colectivas frente al ajuste, el deterioro salarial y el avance sobre nuestros derechos.
Sin embargo, también quedó expuesto un límite estatutario que merece ser discutido políticamente. Nuestro estatuto establece la necesidad de alcanzar los dos tercios para aprobar una medida de fuerza. En esta oportunidad, la diferencia fue mínima: faltó apenas un tercio de voto, es decir, menos de una persona. Una situación que, desde el punto de vista político, aparece como profundamente contradictoria, porque una mayoría contundente dispuesta a luchar terminó sin poder traducirse en una medida concreta por una limitación reglamentaria.
Esto no puede leerse solamente desde la frustración o el enojo. Tiene que abrir una reflexión política más profunda sobre nuestras herramientas organizativas, sobre cómo fortalecemos la democracia sindical y sobre la necesidad de seguir construyendo participación real. Porque si algo demostró este Congreso es que hay una base importante de compañerxs dispuesta a dar pelea.
Por eso, ante una propuesta de rechazo, la respuesta no puede ser el repliegue ni la bronca individual. La respuesta tiene que ser más participación, más debate y más organización. Necesitamos llenar las asambleas, fortalecer los congresos y asumir colectivamente que cada voz y cada voto son determinantes. Lo sucedido demuestra que incluso una mínima diferencia puede modificar una definición política central.
La tarea entonces es transformar esa bronca y esa voluntad de lucha en mayor construcción colectiva. Porque cuando crece la participación, crece también la fuerza de nuestra organización y la posibilidad de que las decisiones expresen verdaderamente el sentir de la docencia.
En ese camino, convocamos a ser parte activa de las acciones definidas colectivamente para continuar visibilizando la situación que atravesamos lxs trabajadorxs de la educación. La profundización del plan de lucha requiere del compromiso y la participación de todxs: en la Jornada Provincial de Lucha, en la Marcha de Antorchas y en cada instancia de organización que permita seguir construyendo fuerza colectiva frente a la falta de respuestas del gobierno. Porque la defensa de nuestros derechos se sostiene en las calles, en las escuelas y en la participación activa de la docencia.

General Roca – Fiske Menuco, 23 de mayo de 2026

Consejo Directivo Central – UnTER