El 24 de septiembre estuvimos en la Legislatura de Río Negro para defender el IPROSS y nuestros derechos.
Y mientras ejercíamos nuestro derecho a reclamar, desde el recinto nos dijeron que teníamos que “hacer un esfuerzo por ser educados”, cuestionaron nuestro paro, hablaron de “rehenes”, pusieron en duda nuestra representación sindical y nos señalaron por estar ahí.
No fue solamente una diferencia de opiniones.
También hubo descalificación, chicanas y una forma de ejercer el poder que buscó disciplinar la protesta.
Pero hay algo que no pudieron hacer: silenciarnos.
Porque organizarse, movilizarse, reclamar y defender nuestros derechos no es violencia.
Es participación. Es organización. Es democracia.
Las palabras quedaron registradas. Nuestra presencia y nuestra defensa por el IPROSS y nuestros derechos, también.