Comienza el receso invernal. Un tiempo que debería ser de descanso, de recuperación y de encuentro con quienes queremos. Sin embargo, sabemos que el cansancio no se apaga con dos semanas de pausa, porque no nace del calendario: nace de las políticas de ajuste.
Llegamos a este receso con una sobrecarga laboral cada vez mayor, con salarios que no alcanzan, con derechos amenazados y con una angustia económica que atraviesa nuestros hogares. Mientras los gobiernos nacional y provincial descargan el peso de la crisis sobre lxs trabajadorxs, la docencia sigue sosteniendo, todos los días, aquello que ellos desfinancian: la escuela pública.
Nos exigen más, nos reconocen menos. Pretenden que naturalicemos la precarización, el pluriempleo, las jornadas interminables y el desgaste físico y emocional como si fueran parte de ser docente. Pero no lo son. Son el resultado de decisiones políticas que buscan ajustar sobre quienes educan y sobre el derecho social a la educación.
Y, aun así, cada mañana volvemos a elegir enseñar. Nos reinventamos frente a cada dificultad, construimos comunidad donde otros generan abandono y defendemos la escuela pública con el compromiso cotidiano y con la organización colectiva. Esa es nuestra mayor fortaleza, pero también nuestro mayor límite: la vocación no puede seguir siendo utilizada como excusa para justificar el ajuste.
Que este receso nos permita recuperar fuerzas, encontrarnos, abrazarnos y volver con la certeza de que descansar también es un derecho. Porque la defensa de salarios dignos, de condiciones laborales justas y de una educación pública para todxs no admite resignación.
Nos quieren cansadxs. Nos encontrarán organizadxs.
Gral. Roca – Fiske Menuco, 09 de Julio de 2026
Consejo Directivo Central – UnTER