En la Educación Especial de Río Negro se aplica, desde hace diez años, el modelo educativo denominado Escuelas de Formación Integral, EFI, que promueve el egreso de estudiantes entre los 21 y 27 años.
El Ministerio de Educación y Derechos Humanos, sistemáticamente y bajo diferentes lineamientos, instala la posibilidad de transformar las Unidades Laborales hacia el modelo EFI. Las Escuelas de Formación Cooperativa y Laboral, las Unidades Laborales de Educación Especial y aquellos espacios destinados históricamente a la formación para la vida adulta de las personas con discapacidad están siendo puestos en tensión por los alcances de estás medidas que dejarían por fuera del sistema educativo a las personas con discapacidad a partir de las edades mencionadas.
En las escuelas de formación y cooperativa se desarrollan talleres de carpintería, artesanías, panadería y, en otros momentos, también talabartería, entre muchas otras propuestas. En algunos casos, se llegó a contar con una nómina de más de veinte talleres, destinados a sostener procesos de formación ciudadana, autonomía y capacitación para la vida adulta y laboral de las personas con discapacidad.
La estructura y el diseño de la EFI están pensados para una población joven y adolescente con discapacidad que transita la secundaria en la escuela de Educación Especial y, en algunas situaciones, desarrolla trayectorias complementarias en escuelas de Nivel Medio.
Garantizar a las y los jóvenes con discapacidad la posibilidad de transitar una educación secundaria que les brinde oportunidades para habitar su adolescencia, construir sus elecciones, expresar sus corporalidades y desarrollar sus propios deseos y proyectos constituye una propuesta superadora y necesaria, que serían las EFI.
¿Qué sucede después de egresar de las EFI?
La modalidad de Educación Especial debe continuar dando respuesta a las distintas franjas etarias, cronológicas y madurativas de las poblaciones con discapacidad. Por ende el Estado debe garantizar acompañamiento y propuestas educativas desde el nacimiento hasta la vida adulta, en el marco de los derechos reconocidos por los tratados internacionales y las leyes nacionales y provinciales.
La educación y la formación no terminan cuando una persona egresa de la EFI.
Toda persona, como sujeto de derecho, debe tener acceso a la educación pública y a oportunidades de formación profesional y desarrollo a lo largo de toda su vida, también durante la adultez.
Y es allí donde aparece, de manera imprescindible, nuestra Unidad Laboral y nuestras Escuelas de Formación Cooperativa y Laboral.
Por eso es fundamental que estas estructuras se sostengan. Es necesario que coexistan el modelo EFI, como propuesta destinada a dar respuesta a la escolaridad secundaria de las juventudes con discapacidad, y la Unidad Laboral, como espacio destinado a la formación y al desarrollo de proyectos de vida de las personas adultas con discapacidad.
Una no puede reemplazar a la otra. Ambas deben coexistir y complementarse, porque responden a diferentes momentos y necesidades de la vida de la persona.
A la EFI asisten estudiantes jóvenes y adolescentes con discapacidad que han finalizado la escolaridad primaria y necesitan una propuesta que garantice su derecho a transitar la educación secundaria.
A la Unidad Laboral deben acceder las personas adultas con discapacidad que, una vez finalizadas sus trayectorias de escolaridad secundaria, necesiten o pretendan continuar su formación con espacios de capacitación, participación social, producción y construcción de autonomía.
No se pueden desconocer las problemáticas sociales producto de políticas de ajuste, que limita oportunidades de formación educativa y profesional y de acceso y sostenimiento de prestaciones y servicios para las personas con discapacidad.
La Ley de Emergencia en Discapacidad no se cumple de manera efectiva. La falta y demoras de las partidas presupuestarias para el abono de las prestaciones destinadas a las personas con discapacidad interrumpen tratamientos y servicios. Cuando se pagan, muchas veces resultan insuficientes para cubrir los costos reales.
A esto se suma que organizaciones barriales, sociales y comunitarias han cerrado por falta de apoyo estatal, mientras que otras se sostienen por esfuerzo de la propia comunidad, en condiciones cada vez más precarizadas.
Se atraviesa un momento sociohistórico y político en el que la mirada debe estar puesta, más que nunca, en nuestras poblaciones y en la garantía de sus derechos.
No podemos permitir que la transformación de las estructuras educativas se convierta en una herramienta de ajuste, vaciamiento o pérdida de derechos.
No queremos ser actores de la motosierra bajo un modelo de ajuste disfrazado de discursos inclusivos.
Se requieren:
- Políticas públicas que garanticen derechos.
- Escuelas y espacios de formación sostenidos por el Estado.
- Trabajadores y trabajadoras de la educación con condiciones laborales dignas.
- Propuestas educativas para las juventudes y las personas adultas con discapacidad.
Por eso sostenemos:
EFI: Escuela de Formación Integral para las juventudes con discapacidad.
Unidad Laboral: espacios de formación y desarrollo para las personas adultas con discapacidad.
Una no reemplaza a la otra.
Ambas deben coexistir, fortalecerse y complementarse.
Porque garantizar el derecho a la educación, a la formación profesional, a la participación social, durante todas las etapas de la vida también es construir una sociedad verdaderamente justa, democrática e inclusiva.
Gral. Roca – Fiske Menuco, 9 de septiembre de 2026.
Rosana Barreiro, Secretaria de Educación Especial.
Contacto: +54 9 2944 23-9111
Consejo Directivo Central – UnTER.