Sirena Acuña “Silvana” y Oscar Luis Hodola “Juan Carlos Galván” “Pablo”
Secuestrada junto a Luis Hodola, 25 y 27 años, el 12 de mayo de 1977 en la calle Lorenzo Cano s/n (Villa Udaondo, Ituzaingó). A su hijo, Pablo, de 1 año y 8 meses lo dejaron en la casa de una vecina.
Sirena nació el 22 de octubre de 1951 y Oscar el 12 de octubre de 1949, los dos en Plaza Huincul (Neuquén). Sirena fue la quinta de nueve hermanos, realizó la primaria en la Escuela 22. Trabajaba haciendo bordados, tejidos y también como peluquera. Creció en el Barrio Central y allí estudió dactilografía en la academia Santa Teresita, y fue en ese lugar donde conoció a Oscar, el hijo de la profesora. Pero recién en el año 1971 se pusieron de novios. Trabajó en comercios sobre la calle Roca de Cutral Có.
En septiembre de 1975 nació el hijo de Sirena y Oscar, Pablo. Construyeron una casita prefabricada con la ayuda de los hermanos de ambos, en la parte de atrás de la casa de los papás de Oscar. (ww.desaparecidos.org/arg/victimas/h/hodola/).
Los dos militaban en el Partido Revolucionarios de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).
Pablo Hodola participó de varias audiencias en el Juicio a los genocidas que actuaron en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, denominado La Escuelita II. En la nota “No tengo odios ni perdón”, publicada en el diario Río Negro el 3/06/12, comentó que “(…) a la noche del 15, madrugada del 16 de noviembre de 1976, sus padres estaban en el hospital, donde él estaba internado con bronquiolitis, y se enteraron que en la casa “hubo un operativo con gente de civil. Mi abuela, años después, creyó reconocer a Gómez Arenas”, en referencia al jefe del destacamento de Inteligencia 182, uno de los principales responsables del funcionamiento de “la Escuelita” de Neuquén. Añadió que a partir de esa noche “mis papás, y de hecho también yo, pasamos a la clandestinidad”. Del hospital en Cutral Có sus padres se fueron a La Plata y luego a Moreno, donde su padre Oscar “había recibido la sotana en 68-69, porque era ex seminarista”. Relató que la noche del 12 de mayo de 1977 hombres armados que bajaron de un Falcon entraron “en una casa operativa del partido, porque ellos eran del PRT –Partido Revolucionario de los Trabajadores– y secuestraron a mi mamá y mi papá”. Pablo tenía un año y ocho meses y el grupo de tareas lo dejó en casa de una vecina. “Este juicio es una reconstrucción de lo sucedido, de la militancia y del compromiso de alguien a quien nunca voy a conocer. Es lo que me reconforta”, dijo Pablo.
Fuentes y notas relacionadas
- Sirena Acuña y Luis Hodola publicación 13/05/16, Colectivo Faro de la Memoria, Facebook.