El respaldo del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, a la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional de Javier Milei constituye un acto de alineamiento explícito con las políticas de ajuste, saqueo y destrucción de derechos laborales que hoy se descargan sobre el pueblo trabajador.
Mientras en Río Negro se profundiza el deterioro salarial, se licúan los ingresos y se precarizan las condiciones laborales, el gobernador elige pararse del lado del poder económico y garantizar en el Congreso el avance de una reforma que arrasará con décadas de conquistas logradas con lucha, organización y resistencia.
No existe ninguna “modernización laboral”. Lo que se pretende imponer es flexibilización, despidos más baratos, debilitamiento de la negociación colectiva y trabajadores y trabajadoras con menos derechos. El mismo libreto de siempre, fracasado y repetido, que solo beneficia a las grandes empresas y condena a la mayoría a la pobreza y la inestabilidad.
Es falso y cínico sostener que quitar derechos genera empleo. El empleo no se crea destruyendo derechos, se crea con salarios acordes al costo de vida, inversión pública, protección del trabajo y soberanía económica. Esta reforma no busca formalizar, busca disciplinar; no busca empleo, busca obediencia. Es por eso que también denunciamos que esta reforma está profundamente ligada a los intentos y proyectos de reforma educativa, quieren una escuela vaciada y desfinanciada, una escuela que pierda su condición de derecho social.
La posición del gobernador no es una excepción: es coherente con el ajuste que viene aplicando en la provincia. Salarios por debajo de la inflación, paritarias a la baja, recortes encubiertos y un desprecio constante por la voz de las y los trabajadores organizados. Hoy, Weretilneck no gobierna para el pueblo rionegrino: gobierna para cumplir la agenda de Milei y los mercados.
Advertimos que no vamos a aceptar que se avance sobre nuestros derechos en nombre de una crisis que no generamos y sostenemos que las centrales sindicales no pueden ser cómplices, la Ctera, CGT y CTA deben llamar a un gran Paro Nacional para movilizar el día de su tratamiento. La clase trabajadora no es la variable de ajuste ni en la Nación ni en la provincia. Debemos confiar en nuestras fuerzas para dar la pelea, como ya lo vienen haciendo distintos sectores y sindicatos, resistiendo las medidas de ajuste y organizándose.
Convocamos a todas las organizaciones sindicales, sociales y populares a organizar la resistencia, fortalecer la unidad y enfrentar este intento de retroceso histórico. Cada derecho que hoy quieren borrar fue conquistado luchando, y será defendido de la misma manera.
La historia no absuelve a quienes entregan derechos.
La clase trabajadora no se rinde.
La lucha continúa.
Gral. Roca – Fiske Menuco, 25 de enero de 2026.
Melisa Verbeke, Secretaria de Prensa, Comunicación y Cultura
Gabriela Aguilar, Secretaria Gremial y de Organización
Mauricio Ovadilla, Secretario Adjunto
Laura Ortiz López, Secretaria General