Hace tres años, en Río Negro, comenzó la implementación de la evaluación Explora, inicialmente circunscripta a 1° y 2° grado (Unidad Pedagógica) mediante un instrumento estandarizado que, con el correr del tiempo, se extendió progresivamente a otros grados del Nivel Primario.
Desde su implementación nos preguntamos: ¿por qué avanzar con un instrumento evaluativo que desconoce los contextos sociales y educativos de lxs estudiantes, sus trayectorias escolares, los diversos tiempos de aprendizaje y el trabajo pedagógico situado que desarrollan cotidianamente lxs docentes?
Las políticas educativas que se impulsan a nivel nacional y provincial vienen promoviendo transformaciones que colocan el foco sobre las prácticas docentes y los contenidos escolares, trasladando responsabilidades estructurales del sistema educativo hacia quienes sostienen diariamente la escuela pública. Esto implica una creciente prescripción del trabajo docente, mayores requerimientos administrativos y una reducción de los márgenes de autonomía pedagógica y planificación situada.
La evaluación Explora se presenta como una herramienta para abordar problemas educativos complejos desde una lógica simplificada, centrada principalmente en resultados e instrumentos de medición. Sin embargo, el fenómeno educativo no puede desvincularse de las condiciones materiales y sociales en las que aprenden las infancias: contextos de desigualdad, necesidades básicas insatisfechas y situaciones que atraviesan a las comunidades educativas.
Luego de tres años de implementación, lejos de resolver las problemáticas existentes, se profundizaron procesos que impactan sobre las condiciones laborales y pedagógicas: aumento de tareas burocráticas, presión sobre los tiempos institucionales, cierre de cursos y creciente incorporación de propuestas estandarizadas que muchas veces desconocen las particularidades de cada escuela.
Frente a la crisis educativa, la respuesta no puede ser más control ni más exigencias administrativas. La salida requiere mayor inversión educativa, designación de más docentes, fortalecimiento de equipos institucionales, becas estudiantiles, refuerzos alimentarios, acompañamiento a comunidades vulneradas, más tiempo institucional para planificar y salarios que reconozcan el trabajo docente.
El rechazo expresado por amplios sectores de la docencia de Nivel Medio frente a la evaluación Explora debe servirnos para abrir el debate también en el Nivel Primario y visibilizar los efectos que este tipo de políticas tienen sobre nuestras prácticas y sobre el derecho social a la educación.
Convocamos a que en cada escuela se habiliten espacios de discusión colectiva y posicionamiento frente a políticas que avanzan sobre el trabajo pedagógico y profundizan la precarización laboral docente.
Porque defender la escuela pública también es defender el trabajo docente y el derecho de nuestras infancias a una educación construida desde sus realidades y necesidades.
General Roca – Fiske Menuco, 20 de junio de 2026
Consejo Directivo Central – UnTER