Las declaraciones de la secretaria de la Función Pública, Tania Lastra, expresan una mirada profundamente alejada de la realidad que atraviesan las y los trabajadores de la educación en Río Negro. Presentar los salarios docentes como “los mejores del país” sin considerar el costo de vida, la pérdida del poder adquisitivo, el desfinanciamiento de la obra social y las condiciones laborales reales constituye una falacia funcional al ajuste. Lejos de buscar una solución al conflicto, este discurso intenta deslegitimar el reclamo salarial, disciplinar a las y los docentes y justificar políticas que profundizan el empobrecimiento. Frente a ello, la organización y la lucha sindical resultan no solo legítimas, sino imprescindibles.