No es desobediencia, ¡es organización docente!
Frente a los intentos de desacreditar la organización sindical acusándola de “desobediencia”, desde la docencia reafirmamos que organizarse y resistir es un derecho y una herramienta histórica para la defensa de los derechos laborales y de la educación pública. No se trata de indisciplina ni de provocación, sino de la negativa colectiva a aceptar el ajuste, la precarización y el vaciamiento de la escuela pública. Defender derechos docentes es defender la educación como derecho social, y resistir hoy es una obligación ética con las infancias, las adolescencias y la comunidad educativa.